EL MONSTRUO DE HAWKLINE – (1974)

En esta ocasión, presento la reseña de una novela que pertenece a dos géneros literarios: gótico y a un subgénero literario denominado género del oeste, western, de vaqueros, del viejo oeste, salvaje oeste, lejano oeste o la Frontera, o como le quieran denominar, y que pertenece al amplio género de la literatura de Aventuras.

Tlatelolco, Historia de una Infamia

FICHA TECNICA

Titulo Original: The Hawkline Monster. A Gothic Western
Subtítulo: Un Western Gótico
EDITORIAL: Blackie Books
EDICION: 2a. Edición
AÑO: 2015
PAGS: 192

Como explica James Nava, novelista, asesor militar y de inteligencia hispano-estadounidense, “la Novela Western hunde sus raíces en la creación de los propios Estados Unidos y arranca historias sacadas de una epopeya que marcó el carácter de esta nación y de su gente. Es lo que se conoce como el espíritu fronterizo americano, surgido como consecuencia de la pauta de asentamiento de los pioneros y colonos en los nuevos territorios conquistados”.

Escogí esta novela de una lista creada por un servidor donde considero que pertenece a las 100 Mejores Novelas Western. Aunque, después de leerla habrá que considerar si le damos su permanencia definitiva. Considerada como una de las novelas más convencionales de Brautigan, para poder comprenderla tendríamos que entender un poco el movimiento de Contracultura una época que aprovechó el autor para cultivar una personalidad extravagante.

Se entiende por Contracultura aquellos valores, tendencias y comportamientos que chocan con los establecidos dentro de una sociedad. Un término que fue acuñado por Theodore Roszak, historiador norteamericano, en su libro “El nacimiento de una contracultura” publicado en 1968. Fue Roszak quien la usó por primera vez para aludir a la actitud rebelde de la juventud de los 60, siendo los beatniks (beats) Allen Ginsberg, Jack Kerouac y William S. Burroughs los mentores ideológicos que forjaron esa identidad inconformista, cuna de lo que luego fue el movimiento hippie.

La llamada Contracultura, como movimiento rebelde, surgió en los años 60 en Estados Unidos como respuesta de una generación de jóvenes contra el Liberalismo o Capitalismo. Los Diggers fueron la semilla de la que brotaron los hippies (y a la inversa), fueron sus instigadores y a la vez su conciencia crítica. Nacieron en el mítico barrio de Haight Ashbury en San Francisco, California, el estado más rico del planeta. Su fulgurante historia sobresaltó la conciencia acomodaticia de los estadounidenses. En apenas tres años, de 1966 a 1968, insuflaron aire oxigenado a los jóvenes norteamericanos y pusieron patas arriba los viejos valores del sistema. Todo era puesto en tela de juicio por los llamados “hijos de la abundancia”.

Y fue en San Francisco la primera parada en el camino hacia el éxito inesperado del escritor Richard Brautigan, donde se instaló en 1954, un año después de graduarse con honores de la Escuela Secundaria South Eugene. Por primera vez en su vida había llegado al sitio adecuado en el momento oportuno. Formó parte de los Diggers. El poeta Ron Loewinsohn lo conoció entonces: “Era muy extraño, 1,90 de altura, muy rubio, con gafas. Vestía con una cazadora de cuero con la cremallera subida hasta la barbilla. Casi nunca hablaba y caminaba con las manos metidas en los bolsillos”.

Brautigan decidió irse de camping en el verano de 1961 a Stanley, Idaho, en plenas Montañas Rocosas, allí escribió de golpe dos novelas, A Confederate General From Big Sur y La pesca de la trucha en América. La primera pasó por las librerías con más pena que gloria en 1964. La segunda, con cuatro millones de ejemplares vendidos en el mundo, arrasó en 1967 y convirtió a su autor en una estrella literaria.

En 1967, Brautigan escribió una carta a su agente literario acerca de su plan de escribir una novela de vaqueros, diciéndole: “Siempre he querido escribir un western y eso es lo que voy hacer”.

El resultado fue El Monstruo de Hawkline, publicada en 1974.

El argumento es simple y carece de sustancia. La historia se establece en Oregón oriental en el año de 1902, Los protagonistas Greer y Cameron, son dos asesinos profesionales, contratados por Niña Mágica, una niña india de 15 años que los acompaña a la casa de la Señorita Hawkline ubicada en Central County. Allí se encuentran con una mansión en la que hace un frío insoportable, un mayordomo demasiado alto, grutas de hielo bajo la casa y una mujer tan extraña como hermosa. En ese momento Niña Mágica se transforma en la gemela de la señorita Hawkline. Ambas desean que Greer y Cameron maten a un monstruo que habita en las cuevas de hielo que se encuentran debajo del sótano y donde se ubica el laboratorio químico que había pertenecido a su padre. Por esta ocasión no será necesario utilizar sus potentes rifles o pistolas, debido a lo que van a matar no sucumbe bajo sus balas, por lo que tendrán que ingeniárselas para deshacerse del Monstruo.

Un monstruo surgido de un experimento fallido con unas enigmáticas “Sustancias” … el cual se compone de una luz y de una sombra existencialista, y que ejerce cierta influencia en las mentes de los habitantes de la casa haciendo ciertas actividades que no harían si estuvieran en sus cinco sentidos (como por ejemplo quedar desnudos repentinamente o perder el hilo enzarzándose en conversaciones delirantes y en posturas sexuales impensables).

El Monstruo de Hawkline posee elementos de western a lo largo de la primera parte y se transforma en un relato aderezado con elementos mágicos y sobrenaturales (más que tintes de horror gótico) hacia la mitad de la historia. Es una novela que debe leerse para divertirse. El autor emplea capítulos breves para conservar el interés, a pesar de utilizar una prosa plana, repetitiva y carente de inventiva, lo cual se evidencia con un final burdo y escaso de imaginación. En realidad, como ya lo habíamos mencionado, no sé si valga la pena ubicar esta obra en la lista de las mejores novelas del género western.

Autor

Richard Brautigan

Novelista, poeta y cuentista estadounidense, perteneciente a la Generación Beat. Nació en Tacoma, Washington el 30 de enero de 1930 en el seno de una familia proletaria. Su padre nunca lo reconoció, y a los nueve años, su madre los abandono a él y a su hermana en la habitación de un hotel.

Brautigan encarnó al prototipo del escritor anticonformista y renovador. Creció sin estudios regulares, y en 1958 se trasladó a San Francisco, donde llegó a tiempo para recoger los ecos de la “generación beat“. En esta electrizante atmósfera cultural de la Costa Oeste, Brautigan publicó sus primeras novelas: A Confederate General from Big Sur (1964), la famosa La pesca de la trucha en América (Trout fishing in America, 1967) y Watermelon Sugar (1968).

De estilo surreal y humorístico, sus novelas suelen ser cortas y los personajes están cargados de una inocencia que justifica sus actos.

Brautigan siguió publicando, pero su vida personal, con problemas mentales, de alcoholemia y con dos divorcios, acabaron venciendo su resistencia, según su hija, mencionaba a menudo el suicidio. Estados Unidos ya lo había olvidado cuando, el 25 de octubre de 1984, se halló su cuerpo cubierto de gusanos. El cuerpo fue encontrado en el piso de la sala, frente a una gran ventana que daba sobre el océano Pacífico. Unas semanas antes se había pegado un tiro en la sien con una Magnum calibre 44, en una casa grande, vieja y aislada donde vivía solo en Bolinas, California, falleciendo a los 49 años de edad, el 14 de septiembre de 1984.

Sinopsis

Si no existiera Richard Brautigan habría que inventarlo. El problema es que sólo Richard Brautigan podría imaginar a alguien tan único como Richard Brautigan.

Al menos de productos en una de sus novelas.

Y todo esto podría suceder, porque nada es imposible en El Monstruo de Hawkline, un western cómico-gótico (lo pretendieron filmar Hal Ashby y Tim Burton, aunque sería perfecto para Tarantino o los hermanos Coen) considerado como uno de sus textos más convencionales.

¿Qué es «convencional» para Brautigan, el gurú de la contracultura estadounidense? Pues una pareja de cowboys asesinos a sueldo, una Niña Mágica, dos hermanas idénticas y un mayordomo gigante enterrado dentro de una maleta en una mansión amarilla de Oregón rodeada de nieve, aunque el termómetro marque más de 30 grados.

Una casa encantada y siniestramente encantadora en la que pueden aparecer plumas verdes en los zapatos, donde los habitantes se quedan desnudos repentinamente o pierden el hilo enzarzándose en conversaciones delirantes (y en posturas sexuales impensables) mientras intentan resolver un caso: el de un mostró, surgido de un experimento fallido con unas enigmáticas Sustancias, que podría tomar la forma de una luz (acompañada de una sombra patosa y con remordimientos) …

A FAVOR: Prosa ligera y capítulos muy cortos (uno a dos páginas).
EN CONTRA: Esta obra contiene pocas características del genero western.
DIRIGIDA A: A todo aquel lector interesado en una lectura ligera y divertida.
CARACTERIZACION Con personajes totalmente excéntricos e inolvidables. 2
ARGUMENTO Muy pobre y mal hilado, algunos capítulos considerados innecesarios para la estructura de la historia. 1
ESTILO Sencillo y directo con frases cortas. 1
RITMO Aunque al inicio presenta un ritmo trepidante, a la mitad de la historia decae, se hace lento hasta el final donde el autor pareciera querer terminar rápido. 1
TOTAL: 5

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