LOS HUMANOIDES – (1948)

En ocasiones los grandes libros se escriben bajo la influencia de ciertas experiencias que enfrenta el autor durante su vida. Considero que este es el caso de Williamson y su novela Los Humanoides considerada como una de las mejores novelas del género de Ciencia Ficción. Para ser objetivo considero que fueron tres hechos que impactaron al autor durante su vida, y los cuales plasma de manera fascinante en la historia de la obra: a) su infancia en México; b) la utilización de la tecnológica en el uso de las armas de destrucción masiva (observada en la Segunda Guerra Mundial con la utilización de la Bomba Nuclear en Japón) y c) la percepción extrasensorial como poderes psíquicos.

Tlatelolco, Historia de una Infamia

FICHA TECNICA

Titulo Original: The Humanoids
EDITORIAL: Organización Editorial Novaro, S. A.
EDICION: 1a. Edición
AÑO: 1966
PAGS: 286

Para poder comprender un poco la trama de esta novela, tendremos que entender un poco la infancia del autor, Jack Stewart Williamson nació en Bisbee, Arizona, cuando aún era Territorio de los Estados Unidos. Fue el hijo mayor de una familia de agricultores y creció en varios ranchos y granjas. A las seis semanas de haber nacido, sus padres lo llevaron a un rancho raído, en lo alto de las montañas de la Sierra Madre de Sonora, en México, como el último de una serie de esperanzadas migraciones familiares que habían atraído al clan Williamson.

Esto hecho estableció una marca muy importante en su vida, y él lo comenta de esta manera: “Específicamente, los primeros tres años de mi vida los pasé en un rancho en la cima de las montañas de la Sierra Madre a la cabecera del río Yaqui en Sonora, México. No había vecinos cercanos, y mi madre tenía miedo de todo tipo de cosas: que me secuestraran o me perdiera, que un alacrán me picara y muriera (algo que había oído decir que les estaba sucediendo a niños mexicanos), o que podría ser atrapado por un león de montaña (Puma) o un oso. La casa en la que vivíamos era primitiva, sin puerta, solo con cortinas, y cuando veía toros peleándose afuera, no podía entender por qué los invasores no podían entrar a la casa con suma facilidad. Ella estaba aterrorizada por este ambiente. Mi padre construyó una cuna que se convirtió en una prisión psicológica para mí, particularmente porque mi madre aparentemente me mantuvo en ella demasiado tiempo, aun cuando necesitaba salir y gatear en el piso. Comprendo las buenas intenciones de mi madre -el suelo era de barro y había escorpiones por todas partes, así que temía lo que pudiera pasarme-, pero esta experiencia produjo en mí una profunda desconfianza sobre la protección benévola. En retrospectiva, estoy seguro de que proyecté mis miedos y sospechas sobre este tipo de condicionamiento, y estas proyecciones se convirtieron en la principal emoción que gobernó “With Folded Hands” (De brazos cruzados) y Los Humanoides.

Y continúa: “Fue solo cuando volví a leer la historia mucho más tarde que pude darme cuenta del alcance emocional de que la historia derivaba indudablemente de mi primera infancia, cuando la gente intentaba protegerme de todas las cosas peligrosas que a un niño le puedan pasar. Como resultado, me sentí frustrado y sobreprotegido por personas a las que no podía odiar porque los amaba. Una especie de trampa psicológica”.

Durante la década de 1940, Williamson escribió sus obras más influyentes. La novela “Los Humanoides” se publicó por primera vez entre 1948 y 1949 en la revista “Astounding“. La historia se establece miles de años en el futuro, cuando muchos planetas han sido colonizados por humanos. La Tierra es ahora el Planeta Madre, pero la trama no se desarrolla aquí, sino en otro planeta hogar del Científico Clay Forester encargado del Observatorio Starmont en Salt City, planeta que mantiene una guerra contra la Alianza Triplanetaria de Potencias.

Clay Forester es el director del Proyecto Thunderbolt el cual se realiza en pleno corazón de una montaña a 30 metros hacia abajo, donde se localiza una estación de lanzamiento de proyectiles. Los proyectiles tienen un poder mortífero, aunque más pequeños que las anticuadas bombas atómicas, pero su poder destructor era completamente diferente. Habían sido construidos para hacer añicos un planeta entero. Su sistema propulsor rodomagnético podía superar la velocidad de la luz. La energía rodomagnética utilizada se origina de la explosión de una supernova de la constelación de Copa. La equivalencia de las energías electromagnética, rodomagnetica y psicofísica a la vez era la piedra angular del esplendoroso orden del universo.

Y es aquí donde encontramos la segunda representación acontecida en la vida de Williamson, el poder destructivo de una bomba nuclear. Se alistó durante la Segunda Guerra Mundial, convirtiéndose en un meteorólogo de la USAAF (Fuerza Aérea Estadounidense). Estuvo en servicio activo en el Pacífico y voló en bombardeos sobre Bougainville y Rabaul. Y así lo advierte: “Yo estaba en una estación meteorológica en las islas Solomon aquel día de 1945, elaborando un informe para una patrulla aérea de los marines, cuando otro aficionado a la ciencia-ficción que trajo la noticia de lo sucedido en Hiroshima. El átomo desencadenado arrojó una larga y oscura sombra sobre toda la ciencia ficción. La creación de los humanoides fue parte de mi propia reacción de incomodidad”.

De regreso a la historia de la novela, en el planeta Ala IV, el científico Warren Mansfield asustado por las terribles energías que puedan liberarse del rodomagnetismo, se apoyó en esta tecnología para crea un nuevo tipo de androides autómatas, a los cuales llamo HUMANOIDES, para apartar a los hombres del camino de la guerra y cuya directiva principal es “Servir, Obedecer y Proteger a los Hombres del Peligro“. Es imposible diferenciarlos de los seres humanos, se han ido apoderado de la mayor parte de los planetas del universo, esparciéndose por todos los lugares habitados por el hombre, para hacer desaparecer las guerras. Mansfield ya no pudo detenerlos, ni había arma que pudiera aniquilarlos.

Los humanoides se hacen cargo de todo el trabajo manual para permitirles a los seres humanos vivir plenamente sus vidas y protegerlos de cualquier daño. Usar una bicicleta también es potencialmente peligroso, así que ¿hasta dónde llega la intervención de los humanoides? No todos los seres humanos están contentos con su nueva situación, pero para las consecuencias negativas de una Directiva Principal existe una droga que artificialmente los hace felices, el Euforuro.

Después de la guerra y fresca en su memoria la idea de que las tecnologías desarrolladas con buenas intenciones podrían usarse de manera desastrosa, Williamson comenta: “cuando regresé a mi despacho en 1946, comencé a escribir De brazos cruzados, pero me detuve desalentado cuando advertí la verdad sobre aquellos pequeños robots: siendo máquinas perfectas, no sólo se construyen a sí mismas, se mantenían y servían gratis a los hombres, sino que también los mantenían apartados de las interacciones humanas. Obligado a aceptar aquel hecho, termine la historia para John Campbell, el gran editor de Astounding/Analog. Posteriormente me pidió una secuela en la que los hombres cruzados de brazos pudieran usar poderes paranormales para derrotar a los humanoides”.

Como muchos otros autores de Ciencia Ficción durante este período, John Campbell había alentado a desarrollar tramas y personajes que tuvieran una base cuidadosamente elaborada en los principios científicos reales. Campbell se había interesado en el trabajo que Joseph Rhine estaba realizando con los fenómenos psicológicos en la Universidad de Duke. Campbell estaba intrigado con la posibilidad de que la gente pudiera desarrollar los poderes parapsicológicos en los que Rhine estaba interesado. “Leí un par de libros de Rhine, y durante unos días estaba medio convencido de que los fenómenos parapsicológicos podrían ser reales y tener aplicaciones prácticas”: Williamson.

De acuerdo con lo anterior, el autor introduce a la trama una gama de excéntricos personajes que poseen ciertos poderes psíquicos, como el soldado gigante Mark White que se hace pasar por Filósofo, ayudó al viejo Mansfield a luchar contra sus propios engendros, y posterior a la muerte de Mansfield, continua con la difícil lucha de destruir a los Humanoides. También conoceremos al esquelético y desgarbado Graystone el Grande connotado mago de la escena y profesional de la telepatía (facultad de leer las mentes y transmitir pensamientos sin necesidad de palabras). Al pequeño y calvo Locky Ford tahúr profesional y experto en telequinesis (capacidad de manipular y mover objetos a distancia, sin que otro medio o fuerza física intervenga, salvo la mente). Al rechoncho y de baja estatura Ash Overstreet clarividente extratemporal (habilidad para ver objetos y sucesos más allá del campo de visión normal), y por último a la chiquilla con vestido amarillo con gran proeza en la teletransportación Jane Carter. Que trataran de convencer a Clay Forester de la peligrosidad de los Humanoides.

Los Humanoides tendrá un gran impacto en la presentación de los robots para las próximas dos décadas. Es una historia de advertencia sobre los peligros inherentes al desarrollo de nuevas tecnologías: los robots que fueron diseñados para ser útiles para la humanidad se volvieron tan protectores de los humanos que esencialmente se convirtieron en carceleros.

Pero ya lo defendía el mismo Williamson con relación a la tecnología nuclear: “Por aterrador que pueda ser el “genio” tecnológico, no hay forma de volver a meterlo en la botella. Creo que debemos intentar sacar partido a la mayoría de sus regalos, incluso de los reactores reproductores y de fusión”.

Los Humanoides marcó un punto de inflexión en la ciencia ficción. Antes de eso, la ciencia ficción había sido una impulsora de la ciencia y la tecnología y realmente NO se había centrado, en su mayor parte, en los peligros potenciales de la ciencia y la tecnología.

Autor

Jack Stewart Williamson

Escritor Norteamericano de Ciencia Ficción. Nació el 29 de abril de 1908, en Bisbee, Territorio de Arizona. Habiendo pasado sus primeros años en el México prerrevolucionario, Williamson ha vivido la mayor parte de su vida adulta en Portales, un pequeño pueblo de Nuevo México.

A la edad de 18 años descubrió la revista científica “Amazing Stories“, lanzada en 1926 y las reimpresiones de historias de H.G. Wells y Julio Verne anunciaban viajes espaciales, viajes en el tiempo e inventos maravillosos, liberaron la imaginación del joven. A los dos años después había vendido su primera historia, The Metal Man, a Amazing, y pronto se convirtió en colaborador habitual de éste y otros títulos que surgían en el animado mercado nuevo.

Después de la guerra, Williamson descubrió que el mercado de la Ciencia Ficción había crecido en su ausencia, pero se adaptó rápidamente. La Legión del Tiempo era otra secuencia de ópera espacial (sin conexión con la serie anterior de Legión), y su novela Los Humanoides fue una exploración temprana de lo que ahora se conoce como inteligencia artificial.

En 1976, es nombrado Dean de los Escritores de Ciencia Ficción de América, solo Robert A. Heinlein y Williamson han sido honrados con esta distinción.

Fallece por causas naturales a la edad de 98 años un viernes 10 de noviembre del 2006 en su casa de Portales, Nuevo México.

Sinopsis

Llegaron de un remoto planeta mucho más allá de la Tierra. Robots benévolos con el único propósito de servir al hombre en todo momento, acabar con las guerras y las enfermedades tanto físicas como espirituales, conseguir liberar al ser humano de cualquier daño. Pero su actuación convirtió a los hombres en meros espectadores pasivos de un “mundo feliz” en cuyo desarrollo ya no podían tomar parte.

Así, un grupo de anarquistas psíquicos decidió terminar para siempre con esos invencibles benefactores. Y Clay Forester tuvo que enfrentarse al más terrible dilema de su vida: luchar por el derecho de la humanidad a esforzarse y sufrir por su destino, o rendirse al implacable imperativo de los humanoides sin hacer absolutamente nada.

A FAVOR: Capítulos breves. La historia de cómo el humano se convierte en prisionero de los robots.
EN CONTRA: Respecto a los personajes con poderes psíquicos aportan muy poco o nada a la historia. Considero que no era necesaria su intervención.
DIRIGIDA A: A todo aquel lector de ciencia ficción que le interese la Inteligencia Artificial.
CARACTERIZACION Personajes son planos y con ciertos estereotipos. 2
ARGUMENTO Se desarrolla el problema de la relación hombre-máquina ya introducido de una manera única en la novela. 2
ESTILO Aunque el estilo es un poco anticuado, sigue siendo una buena lectura. 1
RITMO Intenso, que te hace “comerte” la novela muy deprisa. 1
TOTAL: 6

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