MEXICO BARBARO – (1908)

El 23 de agosto de 1907, Ricardo Flores Magón, Librado Rivera y Antonio I. Villarreal fueron arrestados en Los Ángeles, California, por Thomas H. Furlong, jefe de la agencia de detectives Furlong Secret Service Co., que junto con la Pinkerton Secret Service Detective Agency, prestaban servicios de espionaje al gobierno del dictador Díaz. Fueron condenados a 36 meses de prisión para aislarlos de sus simpatizantes.

Tlatelolco, Historia de una Infamia

FICHA TECNICA

Titulo Original: Barbarous Mexico
EDITORIAL: Mexicanos Unidos.
EDICION: 4a. Reimpresión
AÑO: 1990
PAGS: 285

Una de las preocupaciones más importantes de los dirigentes del Partido Liberal Mexicano en sus planes revolucionarios para lograr la caída del presidente Porfirio Díaz y el régimen que éste representaba, era la postura que asumiría el gobierno de los Estados Unidos cuando los movimientos armados estallaran: la posibilidad de una intervención armada para defender a Porfirio Díaz pretextando la defensa de los intereses y vida de estadounidenses, lo cual era desde luego, factible.

Las organizaciones socialistas de Estados Unidos organizaron grandes mítines en apoyo a las causas del magonismo e impidieron que fueran deportados a México. En este apoyo fue importante la tarea de John Kenneth Turner de preparar a la opinión pública estadounidense para que entendiera el significado de la lucha de liberación, justificar el movimiento revolucionario y, a su vez, ejercer una presión social que impidiera la intervención.

Este fue el propósito de los artículos que con el nombre de México Bárbaro y bajo la firma de Turner, aparecieron en la popular revista The American Magazine, entre los meses de noviembre y diciembre de 1909, y enero de 1910, luego de ser publicado el tercer artículo de la serie, la política editorial de la revista cambió de manera drástica debido a que las empresas petroleras norteamericanas, a quienes no les convenía la publicación de dichos artículos, compraron la revista a muy buen precio para que no hubiera regateos y así poder callar a Turner. Fue cuando el autor descubrió que los enemigos principales se encontraban en casa.

Originario de Portland en el estado de Oregon, Estados Unidos, John Kenneth Turner formaba parte del oeste rojo estadounidense constituido por socialistas, anarquistas y wooblies nombre con el que se conocía a los miembros de la International Workers of the World (IWW) quienes dieron la bienvenida y apoyo a los magonistas.

Es a partir de su amistad con los periodistas mexicanos en el exilio que Turner decide viajar a México, con el apoyo del “Socialist Labor Party”, al que se había inscrito en 1907.

En este primer viaje lo ayudó el abogado Lázaro Gutiérrez de Lara, que ya había dirigido el diario Revolución en Los Ángeles y se ofreció como su guía e intérprete. Haciéndose pasar como inversionista de una importante empresa exportadora e importadora de Nueva York en busca de buenos precios y condiciones propicias para exportar tabaco y henequén. Es así como conoce la cruenta realidad de la esclavitud en las haciendas henequeneras de Yucatán, en Valle Nacional, estado de Oaxaca y el exterminio de los indios Yaquis de Sonora.

Antes que denunciar, su objetivo era indagar y sustentar sus argumentos. Turner mantenía el propósito y la intensión fundamental de sus escritos casi como una misión que debía cumplir a toda costa, sin abandonar jamás sus principios como socialista y como profesional del periodismo.

Narra las matanzas de Rio Blanco, Veracruz; Cananea, en Chihuahua y la de Juchitán, en Oaxaca, entre otras atrocidades que inundan de sangre e indignación al pueblo. Y da testimonio de las alianzas entre los gobernantes porfiristas, los dueños de las haciendas y las fábricas y el capital norteamericano, que se calculaba en 900 millones de dólares.

Turner describe la vida de los esclavos, cuyos cadáveres eran tantos que para ahorrarse los entierros eran echados a los caimanes.

La mayor parte de los mexicanos no sabían leer ni escribir, los trabajadores no tenían derechos; no existían sindicatos; las huelgas estaban prohibidas, incluso se castigaba el intento de pedir aumento de sueldo. Turner hizo dos profecías: México iniciaría una revolución a favor de la democracia y los Estados Unidos intervendría para proteger sus intereses.

La primera vez que Kenneth Turner entró a México fue dos años antes del estallido de la revolución, en agosto de 1908. A finales de ese año, de regreso a Los Ángeles, California, empezó a redactar su primer artículo que concluye en noviembre y lo presenta a los editores de The American Magazine. Al ver tan valioso material, los dueños de la revista se interesaron mucho y le dijeron a Turner: “ahora necesitamos que usted nos presente el aspecto político, para saber en realidad cómo Se manejan allá en México”. Así, pocos meses después, apenas iniciado el año de 1909, retorna a México.

Turner regresó a nuestro país a finales de enero de 1909. Ahora venía como cronista deportivo del Mexican Herald, que le serviría como coartada en tanto dedicaba la mayor parte de su tiempo a atestiguar con libertad el acontecer cotidiano del país. En ese momento el intrépido periodista aún no cumplía treinta años y al menos los siguientes veinte los dedicaría totalmente a México y su lucha a favor de los desamparados, frente a los intereses de un vecino ambicioso, ávido de comerse al mundo de un bocado.

La obra periodística de John Kenneth Turner ha tardado mucho en ser difundida entre nosotros. Se imprimió como libro, primero en Inglaterra, bajo el sello editorial de Cassell and Company, a fines de 1910 y fue publicado en Estados Unidos en febrero de 1911 por C. H. Kerr en Chicago, apenas tres meses después del levantamiento maderista.

El título del libro propuesto por Turner era Procedimientos Bárbaros del Gobierno Mexicano, pero los editores lo cambiaron por el de México Bárbaro, que produjo gran disgusto a Turner y a su esposa, porque este título lo consideraron ofensivo para nuestro país.

Lo que sorprende es que el público mexicano no conocería una versión en español de Barbarous México hasta cuarenta y siete años después de su publicación original en inglés. Sin crédito del traductor, el volumen en español se editó en 1955 por la revista Problemas Agrícolas e Industriales de México, que dirigía Manuel Marcué Pardiñas.

Después de esta publicación de México Bárbaro, pasarían casi diez años hasta que el Instituto Nacional de la Juventud Mexicana (INJM) lo reimprimiera en 1964.

Decía Turner que el objetivo de escribir este libro era alertar a los estadounidenses de que la revolución que se gestaba en México obedecía a causas profundas y permitir que hombres buenos, trabajadores y valientes tuvieran derecho a vivir en libertad; pero, sobre todo, impedir una intervención contra una revolución cuya justicia era indiscutible.

¿Qué es México?, se preguntaba Turner. “Llamamos a México nuestra república hermana, la describimos vagamente como una república muy parecida a la nuestra, habitada por gente un poco diferente en temperamento, un poco más pobre, que disfrutaba de leyes republicanas; en síntesis, un pueblo libre en el sentido en que nosotros somos libres”.

Al final de la obra Turner realiza una esplendida identificación del pueblo de México, que vale la pena no solo leerlo sino analizarlo, para poder así entendernos a nosotros mismos.

Turner condensó su respuesta de nuestro país en las siguientes palabras: “Descubrí que el verdadero México es un país con una Constitución y leyes escritas tan justas en general y democráticas como las nuestras; pero donde ni la Constitución ni las leyes se cumplen. México es un país sin libertad política, sin libertad de palabra, sin prensa libre, sin elecciones libres, sin sistema judicial, sin partidos políticos, sin ninguna de nuestras queridas garantías individuales, sin libertad para conseguir la felicidad”.

Turner no sólo contribuyó con el poder de la palabra escrita, sino también con la divulgación en todo el mundo de la situación real en México. Además contribuyó con recursos propios para tratar de inclinar la balanza en favor de lo que él consideraba una causa justa.

Un documento invaluable por la oportunidad y ventaja de la posición que tuvo su autor, como testigo de las circunstancias que determinaron la década más tormentosa en la historia de México.

Autor

John Kenneth Turner

Nació en Portland, Oregon, el 5 de abril de 1878. Su padre era editor de un pequeño diario, el Oregonian, oficio del que tal vez provenía la pasión de John por el periodismo. A los 17 años empezó a publicar artículos semanales en el Stockton Saturday Night en el que denunciaba la corrupción de los políticos y empresarios. Después fue editor de deportes del Portland Journal. A los 18 años editó el Fresno Daily Democrat y más tarde pasó al Fresno Republican.

Turner fue estudiante de la Universidad de California y se casó con la profesora Ethel E. Duffy. La pareja se estableció en San Francisco; pero el terremoto de 1906 los obligó a trasladarse a Portland y luego a Los Ángeles, California donde empezó a trabajar como periodista independiente en Los Angeles Herald y fue entonces cuando apoya a John Murray en el proyecto de fundar Los Angeles Weekly Socialist, hasta que consiguió un puesto de reportero en Los Angeles Express, el diario que en 1908 lo envió a entrevistar a los prisioneros políticos mexicanos Ricardo Flores Magón, Librado Rivera y Antonio I. Villarreal, que estaban en la cárcel del condado de Los Ángeles. A la publicación de su artículo sobre los mexicanos presos, dos meses más tarde, fueron liberados y de inmediato reiniciaron su lucha, con la edición del Diario Regeneración.

Una vez publicado México Bárbaro por el editor Kerr de Chicago, se calcula que tuvo varios millones de lectores, y Turner continuó escribiendo sobre México. Entre febrero y marzo de 1910 se internó en el norte del país y en diciembre de 1912 regresó a la ciudad de México, donde a los pocos meses, en febrero de 1913, durante los acontecimientos de la Decena Trágica, fue apresado y estuvo a punto de ser fusilado.

En la primavera de 1915 volvió para hacer una serie de reportajes en Veracruz y Tampico, y en agosto de ese mismo año logró entrevistar al Presidente Venustiano Carranza, con quien Turner no solamente se mostró proclive sino que empezó a colaborar con la causa constitucionalista, oponiendo la doctrina Carranza a la Monroe. En el invierno de 1916 regresó a México y viajó por última vez a nuestro país en 1921, luego del ascenso de Álvaro Obregón al poder.

Para sobrevivir, como una cruel jugarreta del destino, este luchador socialista, defensor incondicional de los principios democráticos, de la soberanía de los pueblos y de su autodeterminación, acabaría sus días el 31 de Julio de 1948 a la edad de 70 años como vendedor de bienes raíces en la población de Carmel, California.

Sinopsis

Obra clásica en su género, concebida como un reportaje que anticipo sucesos claves del proceso iniciado en 1910, México Bárbaro no se limita a la mera exposición de los hechos, fruto de una lúcida investigación, el libro abunda en agudas interpretaciones y planteos políticos que aún hoy conservan inquietante actualidad y nos obliga a reflexionar sobre una realidad que entronca nuestro tumultuoso pasado con el fúturo que estamos construyendo.

A FAVOR: Abundante información histórica sobre la situación social en México previo a la Revolución de 1910.
EN CONTRA: Abundante información histórica.
DIRIGIDA A: A todo aquel lector interesado en la Historia de México, en especial Epoca del Porfiriato.
INTRODUCCION Claro con el objetivo a desarrollar. 2
DESARROLLO Las ideas bien desglosadas en tres aspectos. 2
CONCLUSIONES Discusión final bien fundamentada. 2
TOTAL: 6

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