Yo, Jorge Díaz Serrano – (1989)

Durante la campaña política presidencial del Lic. Miguel de la Madrid Hurtado, en el año de 1982, el candidato recibió muchas demandas ciudadanas, como era de esperarse. Sin embargo las que ocuparon con mucho los primeros sitios era contra el latrocinio de los políticos y la corrupción imperante en el Gobierno, sobre todo en los últimos dos sexenios.

Tlatelolco, Historia de una Infamia

FICHA TECNICA:
Editorial Planeta, S.A.
3a. Reimpresión de la 1a. Edición
Año: 1989
262 páginas

El Candidato propuso a la Nación la Tesis de la Renovación Moral, que tenía como punto de partida la intensa demanda de la sociedad para detener el fenómeno de la corrupción en el sector gubernamental y de las empresas paraestatales y que buscaría castigar la corrupción y dispendio del régimen de López Portillo.

La opinión pública tuvo durante muchos años información suficiente y clara sobre la deshonestidad administrativa prevaleciente principalmente en la paraestatal más importante de México, Petróleos Mexicanos (PEMEX). Por lo cual se emprendió una selectiva batalla que culminó con el proceso de Ignacio de León y Jesús Chavarría cercanos colaboradores del ex-Director de Pemex durante el sexenio de López Portillo.

Jorge Díaz Serrano se hizo desde muy joven empresario y proveedor de Pemex. Con una experiencia de 30 años de trabajo en la Industria Petrolera Mexicana y, valido de su amistad personal con López Portillo dirigió Pemex de 1976 a junio de 1981, cuando leyó acertadamente las señales de un mercado internacional que se desplomaba y sin consultar al gabinete económico del que dependía, disminuyo en 4 dólares el precio del petróleo. Los políticos lo cuestionaron por haber actuado sin su aprobación. El Presidente ordenó que se restableciera el precio anterior y Díaz Serrano fue destituido. Las ventas del petróleo mexicano se desplomaron y al final el país no tuvo más opción que bajar nuevamente el precio.

Posterior a su destitución, Díaz Serrano fue designado embajador de México en la URSS y Mongolia, y unos meses después, elegido Senador de la República por Sonora, su entidad natal.

Al llegar a la Presidencia Miguel de la Madrid, la Secretaría de la Contraloría plantea el caso ante la Procuraduría General de la República el 29 de junio de 1983, pidiendo el desafuero del Senador, acusándolo de obtener personalmente una ganancia de 5 mil millones de pesos en la adquisición de dos buques tanques gaseros: el Abkatum y el Cantarel, hecha por los subdirectores de Pemex, de León y Chavarría.

El 30 de junio de 1983 al serle retirada la inmunidad parlamentaria, él mismo se presenta ante la autoridad. Es sentenciado y encarcelado durante 5 años en el Reclusorio Sur de la Ciudad de México, hasta el 30 de julio de 1988.

En esta obra autobiográfica escrita en la dura soledad de la cárcel, Díaz Serrano expone su defensa y en ella refuta a sus críticos y niega haberse corrompido: “He sido víctima de una persecución innoble”. El propio Díaz Serrano manifestó durante años que había sido encarcelado por maniobras políticas de quienes no querían verlo convertido en Presidente.

Díaz Serrano nos lleva a través de sus recuerdos a un recorrido histórico desde los inicios de la Industria Petrolera en nuestro país hasta 1989. La verdad y las mentiras sobre nuestro petróleo. Su ingreso a Pemex y su Dirección General. El escándalo del Ixtoc. Su trayectoria como embajador de México, y su acoso y persecución hasta su proceso y posterior encarcelamiento.

¿Por qué un multimillonario se prestó a ese juego? ¿A quién estaba protegiendo?, se preguntaba un periodista español del Diario El País. El tiempo demostró que Díaz Serrano no era, para empezar, un multimillonario. El patrimonio reunido como empresario petrolero, y después como director general de Pemex, se esfumo durante el tiempo en que permaneció en la cárcel.

En una entrevista que le concedió al periodista Sergio Sarmiento el 21 de febrero del 2004, después de la muerte de López Portillo, Díaz Serrano manifestó: “que había sido el propio López Portillo el que dio instrucciones verbales directas y precisas para hacer la adquisición de los dos barcos”, obviamente con el consiguiente sobreprecio, hecho que nunca fue revelado en el juicio.

Uno puede dudar de la afirmación de Díaz Serrano, hecha cuando López Portillo había fallecido y no la podía refutar. De lo que no cabe duda es que a Díaz Serrano le debemos que Pemex se haya convertido, aunque sea por poco tiempo, en una potencia petrolera mundial, y que fue ovacionado por los petroleros al día siguiente de su muerte frente a la Torre de Pemex.

Autor

Jorge Díaz Serrano

Jorge Díaz Serrano nació en la Ciudad de Nogales, Sonora el 6 de febrero de 1921, en el seno de una familia de clase media. Su padre fue Ingeniero Agrónomo formado en la Escuela Nacional de Agricultura de San Jacinto.

En el momento de elegir carrera optó por inscribirse en la Escuela Superior de Ingeniera Mecánica y Eléctrica, que era uno de los troncos más antiguos del Instituto Politécnico Nacional, donde obtuvo su título profesional de Ingeniero Mecánico, e inicio su vida activa como inspector de maquinaria (1941-1942) en la Comisión Nacional de Irrigación.

De 1943 a 1945 disfruto una beca en Estados Unidos en la construcción y pruebas de motores de combustión interna.

Durante el lapso comprendido entre 1946 y 1956, trabajó como ingeniero encargado del Departamento Diesel y Locomotoras de la Fairbanks Morse de México, S.A.

A partir de 1952 resolvió también dedicarse a sus propios negocios. Formó entonces varias compañías para dar servicio a la industria petrolera.

A principios del decenio de los setenta, un cambio en su vida. En 1972, a los cincuenta y un año de edad, se inscribió en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, y curso maestría en Historia del Arte. En 1974 siguió la maestría en Historia de México.

En 1975 liquidó y renunció a todas sus actividades de índole comercial e industrial, para dedicarse a asuntos relacionados con la vida política de la nación. Había cultivado en su juventud la amistad de algunos jóvenes brillantes, entre quienes figuraba José López Portillo, quien en 1976 lo nombró Director General de Petróleos Mexicanos.

Gracias a su esfuerzo y un tenaz trabajo de los petroleros, Jorge Díaz Serrano consiguió convertir a México en la cuarta potencia petrolera en el mundo; ésta es una proeza reconocida casi unánimemente y que lo colocó como un importante aspirante en la sucesión presidencial de 1982-1988.

Por intrigas políticas tuvo que renunciar a la dirección general de Pemex. Después fue embajador de México en la Unión Soviética y Mongolia y Senador por Sonora, su estado natal. En ese cargo lo alcanzaría la calumnia que lo llevó a la cárcel injustamente durante cinco años.

Liberado sin que se le hubiera comprobado oficialmente los delitos de los que se le acusaba, se retiró de la actividad política y murió a los 90 años de edad a causa de una neumonía e insuficiencia respiratoria el 25 de abril de 2011 en la Ciudad de México.

Sinopsis

La televisión y los medios mostraron al licenciado José Andrés de Oteyza, secretario de Patrimonio y Fomento Industrial y presidente del Consejo de Administración de Pemex, tomando las riendas de la industria petrolera. Se plantó en medio del escenario petrolero mundial y declaró que subiría los precios del petróleo mexicano en dos dólares. ‹‹Al cliente que no lo aceptara no se le volvería a vender››. Como consecuencia de ello perdimos la mayor parte del mercado de exportación y se desplomo nuestra economía. Las carcajadas de los árabes que se quedaron con nuestro mercado resonaron hasta el infinito.

Me dolió mucho ver derrumbarse el edificio que, con tanto cuidado, habíamos construido. No se publicaron después las cifras de exportación, pero de más de un millón trescientos mil barriles diarios la exportación descendió a trescientos mil. Era una verdadera catástrofe. Ahí se inicio la crisis de la que todavía no nos reponemos. Al cesar el flujo de dólares a la Secretaria de Hacienda, se comenzó a hacer uso del crédito internacional de que México gozaba por su petróleo.

Cuando yo dejé Pemex, la deuda externa era de alrededor de once mil millones de dólares, que era perfectamente manejable para una empresa sana que, además de un mercado cautivo nacional, exportaba dieciséis mil millones de dólares. El mercado internacional no se recuperó hasta febrero del año siguiente y nuestro prestigio quedó muy mermado. Lo que le expresé a López Portillo ese 6 de junio era precisamente eso: que la venta del petróleo, el mercadeo, como le llaman, no se efectúa en el mercado mundial con relaciones de gobierno a gobierno, que son la especialidad de los burócratas y cuando el tiempo es un factor secundario. Es cuestión de oferta y demanda en un juego dinámico en el cual la toma de decisiones tiene que ser oportuna.

A FAVOR: obsrevaremos una lucha encubierta de traiciones por el poder.
EN CONTRA: Abundante información sobre la industria petrolera, lo que puede agobiar al lector poco interesado en este tema.
DIRIGIDA A: A todo aquel lector interesado en la historia sobre la industria petrolera y sobre la vida de uno de su dirigentes más notables.
INTRODUCCION Claro con el objetivo a desarrollar. 2
DESARROLLO Las ideas bien desglosadas en tres aspectos. 3
CONCLUSIONES Discusión final bien fundamentada. 1
TOTAL: 6

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